EL CRECIMIENTO DE LA DERECHA

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EL CRECIMIENTO DE LA DERECHA:”

Si es que la culpa es de Cervantes, la responsabilidad es nuestra pero eso no importa, el pecado es de Saavedra por presentarnos dos personajes dando la opción a que podamos elegir entre las ciencias, la sabiduría conservadora de los refranes castizos y el sentir apolíneo de la vida que representa Sancho con el Quijote, ensoñación de un instante infinito entre gigantes y molinos, el arte dionisiaco y el sustento de un más allá dentro de libros de caballería. ¿Qué quiere Don Miguel?,  ¿Quiénes de los dos será el referente del ideal ibérico?, ¿un Quijote que con el tiempo le seguimos ridiculizando, o un Sancho del “Lagarto, lagarto” y “Virgencita que me quede como estaba”?, lamentablemente el pueblo castellano elige “el que me quede como estaba”, que los horizontes del caballero hidalgo son para otros soñadores y que las utopías para Tomás Moro, que yo con llenar la panza y no me quiten lo que tengo ya tengo suficiente trabajo. Es que en este país tenemos muchos graciosos, sobra habilidad para las historietas, maña para el chascarrillo agudo descarado pero imaginación, talento por lo vital es decir gracia como virtud se la llevó Don Alonso Quijano. A veces me dejo caer por la pendiente de la panza,  y como yo no tengo solo me queda coquetear con la de un Sancho hecho estatua, estático, notario de la realidad pero desde la sombra que proporciona la falsa seguridad de quienes realmente tiene algún interés que germine el pensamiento aplastado y ramplón frente al pensamiento desafiante, el cual se ata al sentir trágico de la vida.  Y es que todo aquello que proviene de lo derechoso proporciona esa sombra mullida mediante la cual germinar el pensamiento conservador, apelando a la sabiduría popular la cual no deja de ser un juego de trileros en los que piensan que en el plano político aplica el sentido común. “!Veis! tú la haces tú la pagas”, “vivisteis por encima de vuestras posibilidades”, “sed responsables, poneros la mascarillas”, “nos dirigimos hacia una crisis bíblica”, …  da igual el momento de la historia que elija siempre la resolución es moral. Y ante la sensación de culpa, ¿cuál es la mejor solución?, santiguarse convulsivamente, o el que tenga TOC lavarse las manos 4 veces y tocar madera otras 4, así el resultado es par. En ese momento cuando Sancho ya está temblando de miedo, el espíritu del conservadurismo le dice al oído “Sancho, ¿ves a los del otro lado?, son los responsables de tu culpa”, “¿Quiénes? yo solo veo molinos”, “No son molinos, son comunistas, rojos, son saqueadores de lo público, ¡son Iván!, ¡vive Dios Sancho!”, y en ese momento Sancho ve a Stalin, Trotsky y Lenin dirigiéndose a él con los cuchillos afilados, el piolet en la recámara y la máquina de escribir volando a su cabeza. “!Sí!, espíritu derechista no son molinos son los enviados de Marx”. Espera, espera, espera, no tan rápido, ahora mismo me estoy dando cuenta que puede ocurrir que la sombra del árbol no sea tan mullida, y que realmente también puede ser alargada como la de Stalin, y que existe otro Sancho al que Lenin le dice que lo que tiene delante no son molinos sino Franco, Mussolini y Hitler viniendo a su encuentro. ¡!Ah!! terrible revés del destino, en realidad estoy equivocado, no soy certero con la realidad, no solamente existe un crecimiento de la derecha más rancia, sino también de la izquierda. Los Sanchos se arman de justificaciones y excusas para enfrentarse uno con el otro, y volvemos de nuevo al principio. Y es que definitivamente Ortega va a tener algo de razón y es que mientras la opinión pública decida tal directriz, tal gobernante o tal política será cumplida religiosamente, aunque represente un dictador, un partido político corrupto o un sistema esclavizante. Nuestro Sancho necesita un continuo escollo, necesita un látigo que le castigue por sus pecados, ya bien sea en forma de inquisición o de franquismo, pero necesita la fusta que frene el refinamiento, y es que Goya al final va a describir parte de la realidad ibérica con sus pinturas negras, y ¿por qué digo “parte de la realidad”?, porque si viese lo que somos capaces de hacer se sorprendería, ya que podemos pasar de esos rostros sufridos, sombríos y lóbregos, a la España naive, finolis y repipi de “gatitos, respeto para los colectivos de la mediocridad y abracitos para todos”, la cual aún puede creer que existe ideología en cualquiera de las dos sombras que acechan a Sancho. Sin entrar en una cuestión platónica de lo que suponen las ideas, y entrando directamente en el sentido más utilitarista de la palabra, ¿alguien de los aquí presentes piensa que actualmente existe una ideología de derechas, y lo que es peor aún, y de izquierdas?. Imposible en el sentir platónico de la búsqueda del ideal, de la utopía, del horizonte, sin embargo en el parecer del Sancho encuentran su mejor abono, ya que ambos embaucadores tienen su origen en el mismo sentir histórico: la economía, y todo lo demás se ordena en función de lo material. ¡Ah!, ¿Dónde hemos dejado a nuestro Quijote?, le hemos matado, hemos despachado esa dualidad del hombre donde puede elevarse y juzgar a Zeus por su ira, y al mismo tiempo hacer cuentas con un ábaco de pantalla táctil que solo sabe sumar y prever qué ocurrirá con la cosecha si el año que viene no llueve, ese dimorfismo acaba de morir cuando han enterrado a nuestro romántico caballero de la Mancha. ¡Qué terrible situación!, ¡Qué malas son las sombras que nos confunden con los molinos!, y yo me pregunto ¿tenia Sancho otra opción?, pues la verdad es que no, son muchos siglos esculpiendo esa figura miedosa, con tendencia a la mediocridad y de sabiduría de lo común, donde el sistema articulado por los gobiernos no busca un cambio sino que promueve el mantener a dicho bonachón sonrojado. Entonces ¿qué esperanza nos queda?, ¡ah! ¡Terrible respuesta la que me invade!, porque en realidad la obra maestra de la manipulación quizás no sea visible a simple vista, con el artificio que se emplea sobre Sancho se consigue anular a quienes sí pueden revertir este sistema corrupto que se basa en la dicotomía de ideologías raquíticas de izquierda y derecha, y es que con dicha maniobra han conseguido incluir en sus víctimas a los “imparciales”, a los de “Yo no soy de derecha, ni de izquierdas”, “son todos unos ladrones, da igual el color”, etc. ¡Ah!, ¡terrible!, ¡terrible!, esa imparcialidad que pregonan es de cartón piedra, de escaparate de rebajas con maniquís sin pelucas, fingida y en ocasiones hasta sofística, porque en realidad en dicha imparcialidad se están posicionando, y lo hacen siempre del lado del opresor, del sistema que necesita la corrupción para respirar, ya ni si quiera del Sancho ingenuo que roza la plegaria. La objetividad cartesiana viene siempre del refinamiento, del estudio, de la conciencia de espíritus libres, de esencias individuales y autoafirmadas las cuales desarrollan una imparcialidad activa, ya que en ciertas cuestiones se confunden la imparcialidad del sujeto, con el hecho de que esa misma persona se defina. Tengo muchos defecto que me visten, pero de las pocas virtudes que puedo atesorar es que soy capaz de poder identificar y rechazar un sistema de servidumbre, y aunque nunca he tomado parte en las disputas entre izquierdosos y derechosos, sí he tomado parte en la contiendas a un alto precio, ¡vaya que he tomado parte, y desde temprana edad!, porque más allá de que denuncie las estratagemas de ambos lados e identifique a esos dos farsantes, siempre me encontrarán en contra del fascismo, nazismo, franquismo o cualquier acto o conducta que tenga ese olor, pero al mismo tiempo me hallarán en contra del Stalinismo, dictadura del proletariado, o cualquier reminiscencia que tenga que ver con el sentir bolchevique. ¿Y a quién le corresponde dicha función?, ¡ah!, ¡pobre de nosotros!, a los intelectuales, los cuales cada vez que un régimen autoritario irrumpe son los primeros que deben buscar sitio en el exilio y desde allí comenzar la resistencia, ya que la cultura no debe ser partidista, debe ser crítica. Hoy en día si una dictadura de cualquier tipo se instaurase pocos serían los intelectuales que tendrían que emigrar de nuestras fronteras, ¡qué tontería acabo de decir!, poco son los intelectuales coetáneos. Una vez más para romper esta situación de quietud oscilante entre los dos polos, el hombre necesita dormir, descansar y despertar en un nuevo amanecer rejuvenecido, con un cambio de espíritu crítico y con la voluntad intacta para entender la realidad en valor absoluto. Pero estamos muy lejos …  veo muchos niños, jóvenes, adolescentes, pero en realidad solo diviso viejos, vetustos, decrépito seres miedosos, enfermos desde el mismo día que nacieron, criaturas cercanas a un trilobite con opinión importada desde las sombras. ¡Ah!, ¡qué dicha nos invadiría si hiciésemos más caso al Quijote!, ¡Qué bien nos iría si nuestro Quijote hubiese tenido la misma atención que el  Mefistófeles de Fausto!.

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Fernando Girón

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fergiron.com | Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

“Fernando Girón es un músico en alguna medida dentro de su cabeza. Esta disciplina convive con la inquietud de tantas cosas que acaba siendo el Krakatoa antes de su erupción. Un día se puede levantar queriendo escribir una obra de teatro, y después de comer pretende regrabar el disco “Meet the Rhythmn section” de Art Pepper.